Internacionalmente reconocida, la obra de Salcedo ofrece metáforas acerca de la violencia y sus víctimas anónimas. En ella, los objetos cotidianos se presentan como un testimonio de aquellos que desaparecieron, transformando el arte en una forma de denuncia política y un espacio de memoria.
Por primera vez, el Museo incluye una obra de un artista actual en el espacio de la colección permanente, estableciendo puentes de diálogo entre la colección -compuesta esencialmente por pintura occidental y cuyos ejemplos más tardíos se enmarcan en la década de 1970- y una artista -escultora, mujer y contemporánea- procedente del otro lado del Océano.
"Sin título" (1988-1990) está elaborada con camisas blancas delicadamente dobladas y almidonadas con yeso, apiladas y ensartadas en varas metálicas que se alzan a diferentes alturas, creando un ritmo visual que, en conjunto, produce una imagen turbadora.
Una escultura simbólica capaz de conmover y establecer una comunicación con el espectador tanto a nivel físico como espiritual. "Los escasos elementos, ubicados austeramente, generan un espacio mental, un lugar metafórico que evoca otras imágenes. La síntesis, la sobriedad tienen un nivel de abstracción que decanta el expresionismo implícito en la alusión a la violencia: propician una poética visual que fusiona lo real con lo simbólico.
Los gestos someten el abandono, la fría aridez de los elementos a un tratamiento afectivo y crítico y por tanto ambivalente: junta en una sola imagen la dignidad de un ritual de duelo con su fatalidad." Carolina Ponce de León Salcedo habla en esta instalación del duelo y del conflicto armado de su país.