Tal y como recuerdan los expertos de JP Morgan AM en su último informe de previsiones, la demanda de este tipo de activos superó ampliamente la oferta en casi 500.000 millones dólares, provocando un sorprendente rally en los mercados de renta fija.
La entidad destaca tres grandes grupos de compradores que propiciaron este momento. El primero de ellos, inversores minoristas que intentaban aprovechar las elevadas tires alcanzadas a finales de 2013 para reequilibrar sus carteras y que en 2014, invirtieron 360.000 millones de dólares en fondos de renta fija.
A ellos se suman los principales bancos centrales, que han incrementado su volumen de balance. Un balance que en el caso de la Fed alcanza los 4,5 billones de dólares y que, a juicio de los expertos "requerirá que el organismo reinvierta en bonos y en otros valores, a medida que los primeros vencen, manteniendo un cierto nivel de demanda artificial".
Por último, destacan el papel de los inversores institucionales, que buscan mantener una exposición elevada a activos de alta calidad como los bonos del Tesoro estadounidense. "El rechazo continuo del riesgo en los fondos de pensiones también ha impulsado la demanda", recuerdan.
En este escenario de aumento de demanda, se ha dado el movimiento inverso en la oferta. "Se prevé que la oferta de bonos gubernamentales descienda en 90 millones de dólares en 2015 hasta 1,26 billones, menos de la mitad del nivel de 2010", ante unos países que llevaban emitiendo muchísimo papel para financiar sus abultados déficits.