Las primeras señales llegan en un momento de calma. Para algunos son unas pequeñas molestias en la garganta, para otros un ligero dolor de cabeza. Para muchos, ningún síntoma de los anteriores, sino un mensaje de móvil de un conocido que alerta de que ha dado positivo en covid-19. De ahí, a la farmacia a por un test rápido.
La marca roja confirma la sospecha: la prueba indica positivo en covid-19, así que urge acudir a un centro sanitario a confirmar el diagnóstico. Ese es el caso de alrededor de más de cien mil españoles al día desde que la variante ómicron fue identificada en Sudáfrica a finales de noviembre.
Los datos del Ministerio de Sanidad confirman la desenfrenada expansión del virus. Una de las tablas del Ministerio es elocuente: 900.000 contagios desde el 4 hasta el 10 de enero. Casi 130.000 al día. Por mucho que la vacunación ayude a que la enfermedad sea más benigna, el choque económico se hace notar.
Según los datos del Ministerio de Seguridad Social, la vacunación y la relajación de las cuarentenas ya está incidiendo en este impacto de las bajas. Los procesos duraron 10 días de media en diciembre, mientras que en enero la duración se extendía hasta los 19 días.
Aun así, a día 23 de diciembre, el Ministerio de Seguridad Social contabilizó 240.000 en ese mes, más del triple que todo el mes de noviembre. Sin embargo, la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo eleva la cifra hasta las 576.000 bajas.