La discusión sobre el futuro del motor en Europa vuelve a tensarse. La ONG Transporte y Medioambiente advierte de que un vacío legal en la norma que prohibirá vender coches que emitan CO2 desde 2035 puede generar una demanda insostenible de biocombustibles y elevar el riesgo de fraude en toda la cadena de suministro.
El nuevo informe, Biocarburantes en los coches: un callejón sin salida para Europa, no cuestiona la transición ecológica, sino el camino elegido. Según la organización, permitir que los coches nuevos de combustión sigan matriculándose si funcionan con biocarburantes no es una buena idea.
Llevaría a coches, aviones y barcos a consumir entre dos y nueve veces más combustibles avanzados de los que Europa podría producir de manera sostenible en 2050.
Impacto sobre los recursos disponibles
Según los cálculos de T&E, un coche alimentado con grasas animales necesitaría el equivalente a 120 cerdos al año, mientras que uno impulsado con aceite de cocina usado requeriría 25 kilos de patatas fritas diarios.
La flota europea ya consume 1,3 millones de toneladas de grasas animales al año, equivalentes a 200 millones de cerdos sacrificados destinados a este uso energético.
