OpenAI acelera su estrategia más ambiciosa fuera del software: el desarrollo de un dispositivo personal de inteligencia artificial sin pantalla, concebido para acompañar al usuario de forma constante y reducir la dependencia del teléfono móvil como interfaz principal.
El proyecto se apoya en una apuesta clara por el audio como eje de interacción, con mejoras continuas en reconocimiento de voz, síntesis avanzada y respuestas contextuales. La idea es que la IA actúe como un asistente siempre disponible, capaz de anticiparse y responder sin necesidad de gestos, apps ni notificaciones visuales.
Diseño industrial como palanca estratégica
Uno de los elementos más reveladores es la implicación de Jony Ive, exresponsable de diseño de Apple. Su participación apunta a un enfoque radicalmente distinto al del hardware tradicional: un objeto cotidiano, discreto y casi invisible, más cercano a un bolígrafo o un accesorio personal que a un dispositivo tecnológico clásico.
La ausencia de pantalla no es una limitación, sino una declaración de intenciones. OpenAI busca romper con el modelo de atención constante, reduciendo la fricción y el consumo compulsivo de información. La interacción se basa en conversaciones naturales, contexto y aprendizaje progresivo del usuario.
Calendario
Aunque el dispositivo no llegaría al mercado antes de 2026, el ritmo de desarrollo sugiere que OpenAI quiere posicionarse no solo como proveedor de modelos de IA, sino como actor central del ecosistema tecnológico de consumo. El movimiento recuerda a otros intentos de redefinir la computación personal, pero con una ventaja clave: una IA ya integrada en la vida diaria de millones de usuarios.
