A lo largo de la historia, la transformación de los métodos de trabajo ha suscitado tanto partidarios como detractores. En muchas ocasiones, aquellos que se oponían estaban influidos por el temor al cambio y a la posibilidad de no adaptarse, o incluso por el miedo a perder sus empleos. Uno de los ejemplos más ilustrativos de esto surgió en la revolución industrial con los ludistas, los artesanos textiles de Reino Unido que a comienzos del S. XIX pusieron en jaque al país, llevando a cabo una revolución sin precedentes contra las nuevas fábricas textiles que les hacían temer por el futuro de su trabajo.
En el contexto actual, este temor ha resurgido con la irrupción de la inteligencia artificial y su potencial impacto en el futuro del empleo, donde se suelen encontrar dos opiniones bastante diferenciadas: por un lado, quienes ven la IA como una oportunidad de crecimiento y uno de los avances más espectaculares de nuestra época; por otro, aquellos de perspectiva más catastrofista, que la visualizan como la antesala del fin del mundo. Bromas aparte, es evidente que la inteligencia artificial está suponiendo un cambio de paradigma que no podemos ignorar. Por ese motivo, creo que, ante la incertidumbre, siempre hay que explorar y adaptarse; cualquier cambio o innovación conlleva un aprendizaje y una parte positiva que seguro nos hará evolucionar.
Digitalización y factura electrónica: Una oportunidad para brillar como asesor
Con la inteligencia artificial como telón de fondo, pero volviendo a la realidad del tejido empresarial español, nos encontramos con sectores empresariales que no estaban altamente digitalizados y, ahora, empujados por la velocidad de los cambios tecnológicos, están digitalizando gradualmente sus operaciones diarias para aumentar la eficiencia. Algunos con el temor de que, al aplicar la tecnología, el valor que ellos aportaban, se verá mermado al ser sustituidos por una máquina.
Un ejemplo es el sector de los asesores y despachos profesionales, donde se observa un notable aumento en la digitalización, impulsado por dos factores clave. Por un lado, el crecimiento exponencial de los software de gestión empresarial que ha transformado la manera en que se llevan a cabo las tareas administrativas y financieras. Por otro lado, la próxima implementación de la obligatoriedad de la factura electrónica, que ha generado la necesidad imperativa de digitalizarse, tanto para cumplir con la legislación vigente como para satisfacer las demandas de los clientes.
