España es uno de los países con mayor número de influencers en Europa, con una cifra que supera el millón y medio según un estudio de IAB y Nielsen (2022) y con proyecciones de crecimiento importantes. Sabemos que estos prescriptores digitales tienen una gran capacidad para generar una importante influencia en la población, al igual que para conectar con audiencias masivas y generar engagement para las marcas.
Tras unos años iniciales en los que la falta de regulación era la norma y otros en los que la autorregulación dependía del enfoque ético de cada cual, los organismos de control públicos han tomado cartas en el asunto para la regulación de su ejercicio y la difusión de contenidos.
La reciente normativa para los creadores de contenidos aprobada en el Real Decreto 444/2024 se ha puesto en marcha y en el sector observamos diferentes retos para su correcta implementación. Como director de una Consultora de Influencer Marketing que gestiona la imagen y comunicación de prescriptores digitales, puedo afirmar que esta ley tendrá un impacto significativo en nuestro negocio y en el sector en general. A continuación, desglosamos los principales aspectos de esta legislación y sus implicaciones para la industria.
Mayor transparencia y protección del consumidor
Uno de los pilares de esta nueva ley es la obligación de una mayor transparencia en la publicidad. Los influencers ahora deben identificar claramente el contenido patrocinado, evitando confusiones entre recomendaciones personales y anuncios pagados. Esto es crucial para proteger a los consumidores de posibles engaños y asegurar que están plenamente informados sobre lo que consumen. Además, es positivo para el sector.
La ley también aborda la necesidad de regular el contenido nocivo, especialmente el que podría afectar a menores de edad. Los prescriptores digitales deberán adherirse a directrices estrictas que prohíben la promoción de productos o comportamientos peligrosos. Esto incluye la publicidad de tabaco, alcohol y juegos de azar en horarios restringidos, aspectos que hasta ahora no estaban regulados.