Cuando se invierte en el sector salud, como en todas las inversiones de capital, es importante tener una visión a largo plazo. Acontecimientos puntuales como las elecciones pueden causar cambios de opinión a corto plazo, pero creemos que la oportunidad en el sector sanitario se basa en tres factores estructurales que no van a cambiar en un futuro próximo. Estos factores son el envejecimiento, los costes y la innovación.
Envejecimiento
El cambio demográfico es obviamente algo que ocurre lentamente y el mundo desarrollado sabe desde hace mucho tiempo que su población está envejeciendo.
La cohorte más antigua de la generación del baby-boom (nacidos entre 1945 y 1960) está llegando a su 75º cumpleaños. Esta es la edad, por lo general, en la que se requieren operaciones complejas como reemplazos de rodilla y cadera, así como procedimientos cardíacos. Las condiciones crónicas como la diabetes o la artritis también se vuelven más frecuentes con la edad. La creciente demanda de operaciones y tratamientos debería traducirse en un mayor crecimiento de las empresas que los realizan.
Costes
Por supuesto, una población envejecida que requiere más tratamiento de salud ejercerá presión sobre unos presupuestos ya tensionados. Esto se vuelve ahora más importante que nunca con las finanzas públicas presionadas por la crisis del Covid-19. Los productos y servicios de salud que pueden hacer más eficiente el gasto sanitario tendrán una gran demanda. En EE.UU., entre el 30% y el 40% del gasto en salud se considera desperdiciado, lo que crea una tremenda oportunidad para impulsar la eficiencia.
Innovación
Por último, la innovación vincula los dos factores mencionados anteriormente en el sentido de que la nueva tecnología puede impulsar mejores resultados para la salud y ahorrar costes.