Deuda corporativa y renta fija emergente, junto con bonos ligados a la inflación, son las tres apuestas que en los últimos meses se han colado entre las recomendaciones de los gestores. Unos gestores que siguen muy pendientes de los próximos pasos de los bancos centrales. Y es que los inversores siguen ganando en renta fija por la subida de precios. Pero si se confirma un alza en los tipos de interés estadounidenses, la situación podría darse la vuelta.
Con la inflación tan baja, y tras los últimos datos de empleo, cuesta pensar que la Fed vaya a mover ficha en septiembre pero el calendario electoral puede convertirse en otra variable a tener en cuenta por lo que no se puede descartar nada. Ahora bien, un alza en septiembre nos parece precipitada y podría hacer daño al mercado, especialmente a los emergentes.
"Las cuestiones políticas seguirán teniendo una relevancia importante en el corto a medio plazo. Respecto al Bund, este se mantendrá estable. La variable clave será la reunión del jueves del Banco Central Europeo (BCE), y la consiguiente rueda de prensa", indican desde el departamento de análisis de Bankinter.
¿Complacencia entre los inversores?
Desde NN IP, llaman la atención sobre cómo los inversores han ido dejando a un lado los riesgos que rodean al mercado durante las últimas semanas. "Un motivo de preocupación que por ahora ha sido dejado a un lado es la morosidad crediticia, una tendencia preocupante principalmente en el caso de los bancos italianos. Las pruebas de resistencia realizadas a los principales bancos europeos el 29 de julio parecieron confirmar que el tema de la morosidad crediticia es un problema para la rentabilidad y no para la solvencia y que, por tanto, es improbable que llegue a tener un carácter sistémico. Las cotizaciones bursátiles de los bancos de la zona euro reflejan, sin embargo, las deterioradas perspectivas de rentabilidad y son más bajas que antes del referéndum, aunque resultan evidentes algunas señales de recuperación", indican los expertos.