La evolución constante del panorama financiero exige el desarrollo continuo de herramientas para abordar su gestión. Las Instituciones de Dinero Electrónico (EMIs) son especialmente beneficiosas para los clientes que ya utilizan la tecnología para optimizar su eficiencia en el procesamiento de pagos. Pero, ¿cómo pueden las EMIs ayudar en la gestión de finanzas transfronterizas?
Cuando se trata de transferencias transfronterizas en euros dentro de la Unión Europea (UE), la principal preocupación de las empresas es la velocidad de los pagos. Sin embargo, un desafío aún mayor es la discriminación del IBAN. A pesar de que existen regulaciones que prohíben esta práctica, muchas empresas y entidades públicas en la UE siguen rechazando IBANs proporcionados por Proveedores de Servicios de Pago (PSP, por sus siglas en inglés) ubicados en otros Estados miembros.
En España muchas empresas y entidades públicas, incluido el SEPE, no han adaptado sus sistemas para aceptar códigos IBAN de países extranjeros, especialmente los que tienen una longitud mayor o diferente formato al español. De hecho, en 2022, España fue el segundo país con mayor número de reclamaciones por discriminación de IBAN en Europa, representando el 15% de las quejas. Todo esto genera problemas para las compañías que operan no solo a nivel internacional, sino también a nivel local, y que eligen utilizar un banco, una EMI o un PSP ubicado en otro país de la UE para acceder a mejores servicios.
El desafío del IBAN local
Los IBAN, al igual que las rutas logísticas, establecen una forma estructurada y eficiente de navegar por sistemas internacionales complejos. De manera similar a las rutas logísticas, los IBAN proporcionan un formato estandarizado para identificar cuentas de pago, garantizando que las transacciones financieras se procesen con precisión en diferentes países. El formato estandarizado de los IBAN minimiza el riesgo de errores en los números de cuenta, reduciendo las posibilidades de transacciones fallidas o mal dirigidas, tal y como las rutas logísticas bien definidas disminuyen el riesgo de envíos perdidos o mal dirigidos, al ofrecer rutas y puntos de control claros.
Por ejemplo, el entorno regulatorio holandés, donde FINOM tiene su sede y hogar regulatorio, es conocido por sus estándares rigurosos, lo que añade credibilidad y confianza a todas las operaciones en otros países. Poseer una licencia de EMI holandesa permite a empresas como FINOM extender la licencia a todos los países de la UE, apoyando una estrategia europea y alineándose con el principio fundamental de la UE de libertad de comercio. Esto proporciona un sólido marco regulatorio que asegura el cumplimiento de las regulaciones financieras a nivel de la UE, simplificando así el proceso de entrada en nuevos mercados.
