La inversión sostenible está creciendo y ha venido para quedarse. Sin embargo, la regulación que está elaborando la Unión Europea para dotar de una mayor transparencia a la inversión bajo los criterios ASG supondrá problemas para las gestoras porque necesitan realizar un esfuerzo extra, así lo cuenta Joaquín Garralda, presidente de Spainsif.
La regulación que plantea la Unión Europea va por la línea de aportar más transparencia tanto entre las gestoras, como entre las empresas, ¿en qué beneficia a las compañías apostar por inversiones o por una gestión socialmente responsable, más allá de la cuestión reputacional?
La cuestión reputacional es asimétrica, las adversidades y controversias se integran muy pronto en la reputación y pesan mucho; mientras que los aspectos positivos exigen coherencia durante bastante tiempo. Actualmente, su impacto positivo es más reducido, ya que en cierta medida es “lo normal”, “lo que se espera” de una empresa.
Sin embargo, la gestión sostenible se debe considerar desde la perspectiva de la oportunidad, más que la del riesgo reputacional. La innovación para reducir el impacto negativo de las operaciones, para desarrollar nuevos productos sostenibles y para consolidar la cadena de suministro responsable, claramente fortalecen la ventaja competitiva de la empresa. Por estos motivos es un camino para seguir para las compañías.
La normativa que se está implantando y que se implantará en los próximos meses y años dotará de más transparencia en la gestión empresarial y en las gestoras de fondos, ¿qué supone para ambas partes añadir la sostenibilidad al análisis financiero?