La economía estadounidense avanza, pero no lo suficiente… Los riesgos internacionales disminuyen, aunque no están bajo control… Y, por si fuera poco, el próximo 8 de noviembre, los norteamericanos acuden a las urnas para elegir quién será su próximo presidente o presidenta. En este contexto, la autoridad monetaria vuelve a ‘esperar y ver’…
No quiere influir en las elecciones con el nerviosismo que causaría un incremento del precio del dinero en los mercados, la actividad repuntará en el último cuarto del año, así se justifica la falta de acción… Sin embargo, no son pocos los que creen que está cometiendo un grave error, pues el ciclo va perdiendo momentum, su ‘ventana de oportunidad’ se va estrechando y se están creando burbujas…
A la cabeza encontramos, como no podía ser de otra forma, a Bill Gross, que, en CNBC reconoce estar en shock ante la última decisión de la Fed. Cree que la contradicción entre lo que sus miembros habían declarado antes de la reunión y el resultado de la misma deja a los inversores "muy confusos".
Y denuncia: "Se dicen dependientes de los datos, pero yo creo que de lo que dependen es de los mercados. En cualquier caso, están en un aprieto". Se basen en lo que se basen, concluye, no habrá aumento en noviembre, aunque "los mercados se acercan cada vez más a una burbuja".
Coincide Pablo Nortes, analista de inversión de Tressis, para quien la nueva dilación del banco central es una "patada hacia adelante", una "prolongación de la agonía". La reacción a la misma, no obstante, es "positiva, como de costumbre a cualquier medida que no haga pinchar la burbuja del mercado de bonos, siendo los valores financieros y los relacionados con materias primas y energía los primeros beneficiados".