El sedentarismo es un problema creciente en la actualidad. Según la Sociedad Española de Cardiología, pasar más de 6 horas sentado al día tiene un impacto directo en nuestro índice de masa corporal, favorece una mayor resistencia a la insulina y produce una mayor presión arterial.
Si se tiene en cuenta que los empleados de oficina pasan más del 75% de sus horas de trabajo sentados, incorporar pausas activas en la jornada laboral es absolutamente esencial para prevenir este tipo de problemas.
Hay que tener en cuenta que mantener una mala postura durante un tiempo prolongado es causa común de afecciones musculoesqueléticas, que a su vez suelen desembocar en bajas laborales por dolores en cervicales, lumbares o tendinitis.
La duración de esas bajas puede variar dependiendo de la patología. Desde un dolor cervical, de un par de días, a un dolor lumbar que se cronifique y se alargue durante semanas o meses con el consecuente perjuicio para la empresa y para el propio empleado.
¿Qué son las pausas activas y por qué son tan importantes?
