En tiempos de crisis, los conductores españoles vieron cómo los camiones desaparecían de las carreteras y autovías. Esa circunstancia prueba que el movimiento de mercancías es una muestra más de la tendencia económica. A mayor cantidad de camiones circulando, mejor es el funcionamiento de la economía, y viceversa.
No es una observación pueril, dado que los camiones transportan el 94% de las toneladas de mercancías en España. De esa forma, son un elemento clave de un sector, el transporte, que representa el 2,9% del PIB, según el Observatorio del Transporte y la Logística en España.
Se trata de un negocio atomizado, con infinidad de actores encarnados por pequeñas empresas de transporte. No obstante, la tendencia indica que el tejido empresarial se transforma: las grandes flotas ganan terreno. Además, tanto por su tamaño como por el abanico de variables que influyen en su actividad, son sensibles a todos los cambios.
Estas modificaciones son las que analiza Ontruck, una compañía especializada en el sector. En su estudio, refleja la debilidad de los transportistas autónomos ante las subidas de los precios del petróleo y de los peajes. Son gastos, según este análisis, que acaban influyendo en los costes de una manera notable porque no se repercuten a los clientes.
Por otra parte, el transporte por carretera viene arrastrando una polémica que no termina de cerrarse. La incertidumbre perjudica al sector en un contexto en el que se desconoce cuándo se aumentará la masa máxima de los vehículos de mercancías.