"Probablemente, el crudo haya pasado por lo peor, pero aún no está fuera de peligro", afirman desde Barclays. "Los fundamentales siguen siendo débiles y la reducción de capacidad no va a ser un factor alcista tan fuerte como antes", explican. En concreto, consideran que los niveles récord de almacenamiento, la baja capacidad no supondrá un catalizador tan positivo como lo fue en 2007.
Así, se reconocen "bajistas frente al consenso y la curva tanto para este año como para el próximos". Sus previsiones apuntan a que los precios reboten entre dos polos: los 55 y los 75 dólares. En concreto, esperan que el Brent cierre 2015 en niveles de 60 dólares y alcance los 68 en 2016.
"Tres nuevos acontecimientos nos han llevado a elevar nuestras estimaciones en unos ocho dólares: las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, nuevos cortes y unos precios del gas natural más bajos en Estados Unidos", destacan estos expertos, que sitúan calculan un promedio de 60 dólares para el West Texas a cierre de 2015.
El mercado de crudo sigue centrado en los niveles de almacenamiento y producción de Estados Unidos, añade Norbert Ruecker, estratega jefe de materias primas de Julius Baer. "Norteamérica sigue enormemente ‘sobre-ofertada’ pero el almacenamiento parece aplanarse en niveles récord y la producción está tocando techo. Ambas tendencias deberían continuar. Al mismo tiempo, la producción de petróleo de esquisto (fracking) está lista para reducirse tras las fuertes caídas en la actividad de perforación y las inversiones. Mientras tanto, la demanda de petróleo es saludable y debería repuntar ante el inicio de la temporada estival", explica.
Considera este experto que el "oro negro" está listo para acercarse a su "nuevo equilibrio en los próximos meses y debería instalarse en algún lugar entre los 60 y los 70 dólares en base a los costos más bajos del fracking (que es la oferta marginal del mercado)". Dicho esto, apunta a que "la combinación de una disminución de la producción en Estados Unidos y el aumento gradual de la demanda estacional sesga los riesgos al alza", aunque reconoce que estos catalizadores positivos son poco descontados aún por el mercado.