Quedarse en Madrid mientras medio país ya presume de chiringuito puede parecer una condena, pero la ciudad también tiene sus propios (y a veces inesperados) mecanismos de supervivencia veraniega.
Desde playas madrileñas de bandera azul, pasando por parques con piscinas naturales y spas para resetearte la vida. Aquí van algunos planes para refrescarte al salir del trabajo, aunque el mar esté a cientos de kilómetros.
La semana que viene haremos lo mismo para Barcelona, aunque allí lo tienen más fácil: basta con mirar al este para encontrar una playa. Aun así, si eres de los que no soportan la arena, las algas o la idea de meterse en agua salada con desconocidos, también tendremos propuestas frescas para ti.
1. Sí, Madrid tiene playa (y bandera azul)
Puede que no tengas olas, pero a solo 70 kilómetros de la ciudad hay algo que se le parece mucho. El Pantano de San Juan es la escapada de manual cuando necesitas agua en estado salvaje: nada de piscina compartida ni manguerazo en el balcón. Aquí hay 14 kilómetros de orilla, 650 hectáreas de agua dulce y hasta bandera azul, como si estuviéramos en la costa.
El pantano está entre San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa, y cada verano se llena de madrileños dispuestos a dejar atrás la oficina, la rotonda de Atocha y el ventilador del salón. ¿Qué hay? Baño, sol, calas tranquilas, chiringuitos y un catálogo completo de deportes acuáticos para los que no saben estarse quietos.



