Septiembre y octubre son los meses cruciales en la Ruta del Vino de Rueda, y presentan un amplio catálogo de propuestas enoturísticas para que los visitantes participen y sientan como propia la época más destacada de su calendario.
La Ruta del Vino de Rueda ofrece durante todo el año un sinfín de planes enoturísticos con los que cada visitante puede percibir que hay mil formas de vivir este territorio, de degustar su cultura vitivinícola y gastronómica, de empaparse de su patrimonio y de interactuar con su gente y su entorno natural.
Pero es ahora, con la llegada de la vendimia, cuando las bodegas entran en plena efervescencia. Dos meses en los que la actividad y el trasiego caracterizan las instalaciones y los viñedos. Todo un espectáculo para los más curiosos, que conlleva un ambiente de celebración palpable en estas tierras bañadas por el río Duero. Las bodegas lanzan sus planes más originales para estas fechas.
Es el caso de Campo Elíseo, en La Seca, que, con reciente inauguración a la vista, propone una visita especial por 6 euros en la que se muestra el trabajo en época de vendimia, de modo que el visitante se convierte en participante del proceso.
Así, dependiendo de la fase de trabajo en que se encuentre, el recorrido incluye cata de uvas, selección manual, cata de mosto (natural o en fermentación), etc. Bodega Cuatro Rayas, en La Seca, abre sus puertas para que los enoturistas disfruten de la experiencia de la vendimia nocturna, uno de los procesos más característicos de la uva verdejo.