Las quiebras bancarias de EE.UU. de los últimos días y el riesgo de contagios no alteran la perspectiva positiva que establecimos para los bancos europeos a principios de 2023. Sin embargo, el margen para resultados imprevistos en una situación volátil y cambiante exige cautela.
Es posible que se produzcan más quiebras de bancos estadounidenses a corto plazo, que repercutirán en los mercados financieros durante algún tiempo. Dependiendo de cómo y con qué rapidez se gestione esta situación, las turbulencias del mercado podrían ser señal de mayores fuerzas recesivas y de una suavización de la postura de endurecimiento monetario de los principales bancos centrales.
No creemos que los acontecimientos en EE.UU. planteen por sí mismos efectos de riesgo sistémico para Europa, por lo que no consideramos que exista una base fundamental para el contagio.
Pero, debido al comportamiento irracional, la mentalidad de rebaño y las acciones de los vendedores a corto agresivos, no se pueden excluir efectos perjudiciales para las instituciones afectadas.
Los acontecimientos que se están produciendo en tiempo real ponen a prueba el marco regulador posterior a la gran crisis financiera. En Estados Unidos, las autoridades merecen elogios por la rápida resolución de la crisis, pero no tanto por no haberla prevenido. Silicon Valley Bank (SVB) era un banco grande, con más de 200.000 millones de dólares en activos, difícilmente una preocupación para los reguladores. No nos impresiona, teniendo en cuenta la arquitectura reguladora posterior a la crisis financiera.