Hace pocos días que Toyota Motor anunciaba su intención de invertir 1.000 millones de dólares en construir una nueva planta ensambladora en México. La planta, situada en el estado de Guanajuato, supondría 2.400 nuevos empleos.
Unas semanas antes, habían anunciado algo similar otras grandes compañías del automóvil. General Motors aseguró que ampliaría en 350 millones su inversión en el Complejo de Manufactura Ramos Arizpe para fabricar la nueva generación del Chevrolet Cruze. Esta nueva inversión, según explicó la empresa, se enmarca dentro de los 5.000 millones anunciados el pasado diciembre para todo México.
Igualmente, el mes pasado Volkswagen también anunció su inversión de 1.000 millones de dólares para expandir su planta en el estado mexicano de Puebla.
A estos anuncios ahora se ha sumado Ford, que ha confirmado que invertirá 2.500 millones de dólares en construir una nueva generación de motores de bajo consumo y transmisiones en México, creando 3.800 puestos de trabajo, según informa Reuters. Ford explicó que la nueva planta se incluirá dentro de la ya existente en el norteño estado de Chihuahua. La instalación se encargará de construir un nuevo motor de gasolina que se exportará a Estados Unidos, Canadá, América del Sur y la región de Asia-Pacífico.
Ford confirmó que también expandirá la producción del I-4 y de los motores de diésel en la planta de Chihuahua, convirtiéndola en la mayor fábrica de motores de México. Además, también aseguró que construirá una fábrica de transmisiones en el mexicano estado de Guanajuato, en colaboración con el fabricante de transmisiones alemán Getrag.