A diferencia de China y Estados Unidos, Europa mantiene una unión a medias en su mercado financiero. Se usa la misma moneda y se preservan ciertos requisitos comunes, mas las regulaciones propias de cada país impiden que se dé un ecosistema único en el que los bancos puedan actuar a su libre albedrío.
Por eso desde diferentes instancias, el propio sector y también los reguladores insisten en que sería positivo avanzar hacia la denominada Unión Bancaria, si bien se requiere un importante consenso político, dado que cada país mantiene su idiosincrasia. Así lo afirmaron varios dirigentes durante la conferencia anual de la Asociación de Mercados Financieros de Europa (AFME).
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, cree que la Unión Bancaria «reduciría la probabilidad y el impacto de futuras crisis bancarias, y proporcionaría a los bancos la capacidad de mantener los préstamos tanto en los buenos como en los malos tiempos». Durante su intervención, de Cos destacó también «los claros beneficios y la importancia de tener una regulación prudente para los bancos».
En todo caso, de Cos pone el énfasis en que Europa siga los estándares globales antes de que se avance más en el proceso. «La pandemia nos ha recordado además que los beneficios de un sistema bancario resistente no deben darse por sentados», destaca el gobernador del Banco de España.
Por ello, de Cos ha hecho un llamamiento a los dirigentes políticos para que continúen aplicando el sentido común frente a la legislación: «Para los responsables políticos, ayudaría a salvaguardar la estabilidad financiera mundial y evitaría el riesgo de una perjudicial ‘carrera a la baja’ en las normas prudenciales de los bancos», recalca el dirigente español.