El petróleo es uno de los activos más importantes del mercado, tanto el Brent como el WTI se miran con lupa cada sesión y sus movimientos influyen en el resto de activos. Sin embargo, el precio del crudo sigue sufriendo y se mantiene estancado. Con respecto a su cotización de hace justo un año, el Brent ha caído un 26%. Desde los máximos de 2018 lo ha hecho un 30% y la recuperación parece que no llega.
Con todo, es uno de los activos que peor se está comportando en los últimos doce meses. Las bolsas se han recuperado y la mayor parte de ellas reflejan revalorizaciones de más de dos cifras en lo que va de año. El oro coquetea con máximos de hace seis años y los metales preciosos mantienen un buen rally.
Sin embargo, ni el Brent ni el WTI parecen contagiarse de esas subidas. Algunos analistas aseguran que el crudo está descontando una recesión, sobre todo después de que el FMI recortase sus perspectivas de crecimiento global el pasado 15 de octubre. Lo cierto es que tradicionalmente, cuando la economía sufre una recesión el consumo de petróleo cae.
Por otro lado, la guerra comercial le afecta duramente. La contienda entre Estados Unidos y China ha lastrado a la economía asiática, que es una de las principales consumidoras de petróleo del mundo. Una ralentización económica en China supone un importante descenso en el consumo del petróleo. Además, tampoco hay que olvidar el crecimiento en las ventas de los coches eléctricos en este mercado.
Las reservas de petróleo también cobran importancia. A pesar de los recortes en la producción aplicados por la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el precio sigue sin subir. Estados Unidos está marcando récords en su producción nacional y se ha convertido en el primer exportador mundial de crudo.