El giro europeísta y la vocación clara de luchar contra el cambio climático del primer Gobierno Sánchez en 2018 fue celebrada en Bruselas. La figura de Teresa Ribera como Ministra de Transición Ecológica era un soplo de aire fresco y España se situaba en la vanguardia política de la UE, con vocación de ejercer su influencia y peso como cuarta economía del euro.
Ahora, el mayor protagonismo de Ribera como Vicepresidenta ‘verde’ del Gobierno debería haber recibido más aplausos de la Comisión Europea, pero el idilio parece haberse enfriado. El nuevo Gobierno del presidente Pedro Sánchez aspira, en coalición, a mantenerse toda la legislatura y estar con fuerza para levantar la voz y rechazar propuestas que llegan desde Bruselas.
El flechazo se resquebraja precisamente por el lado climático, algo inesperado. La nueva Ministra de Exteriores, Arancha González Laya, se estrenó en la capital comunitaria con una advertencia sorprendente.
“Quiero enviar un mensaje a mis colegas europeos, España está comprometida con la transición ecológica, España apoya de una manera muy clara y decidida el Fondo Verde de Transición Justa, pero estamos un poquito preocupados porque lo vemos muy verde pero no muy justo por el momento”, advirtió González Laya al llegar a su primera reunión de los Ministros de Exteriores de la UE.
En el Gobierno no han gustado las cifras que salen del mecanismo creado por la Comisión von der Leyen para ayudar a regiones y países en su descarbonización. El Fondo de Transición Justa contará inicialmente con 7.500 millones de euros y España sólo recibiría poco más de 300 millones, frente a los 2.000 millones de Polonia o los casi 900 millones para Alemania.