“Los clientes cada vez demandan más productos temáticos e ideas orientadas a sectores disruptivos”. Así de tajante se muestra en una entrevista con Dirigentes el responsable para España de la gestora Neuberger Berman, Javier Núñez de Villavicencio. Y, en efecto, todo lo disruptivo está en el foco de atención. ¿Por qué deberían interesarse por ello los inversores?
Lo disruptivo
Conviene determinar qué se entiende por disrupción. Según explica Alex Tedder, responsable y CIO de renta variable global y estadounidense de Schroders, “por disrupción entendemos la perturbación o problemas que interrumpen un evento, actividad o proceso”. En este sentido y, en el contexto de la economía mundial, las disrupciones “pueden ser el resultado de innovaciones tecnológicas (por ejemplo, Internet, teléfonos móviles o inteligencia artificial), cambio de hábitos de consumo (como el aumento de las compras por Internet) o nuevas regulaciones o políticas gubernamentales (como el cambio hacia fuentes de energía renovables o regulaciones más estrictas sobre la venta de productos como el tabaco o el alcohol)”, asegura.
Con el concepto claro, es obvio que la disrupción se está dando en todos los sectores y afecta a todos los aspectos de la vida. No es extraño encontrar a compañías pequeñas que con tecnología e innovación acaban por “destronar” a grandes que han dominado un sector determinado durante décadas. En la banca la disrupción transformará de forma radical la forma en la que los clientes gestionan su dinero. En la industria automovilística estamos en medio de un cambio total, el que nos lleva desde vehículos con motores de combustión interna a vehículos eléctricos. Y así, un largo etcétera.
Punto de vista inversor