La planificación fiscal pasa inadvertida en ocasiones e incluso suele generar dudas sobre lo que es legal y lo que no lo es debido al complejo sistema tributario español. Por eso, realizar una buena planificación de manera regular, teniendo en cuenta los cambios tributarios que cada año se producen, puede ayudar a cualquier contribuyente a ahorrarse una cierta cantidad de dinero y, también a no cometer errores y posteriormente tener que abonar algún tipo de sanción.
En el estudio presentado por el Observatorio Inverco, se analiza el conocimiento que los propios partícipes de los fondos de inversión tienen sobre el tratamiento fiscal de este activo. El 38% de ellos no conocen que se puede traspasar dinero de un fondo a otro sin coste fiscal y tampoco saben que no es necesario tributar por el dinero depositado en los fondos hasta el momento del reembolso de la inversión. Los datos son aun más reveladores cuando los partícipes son preguntados sobre los diferentes tratamientos fiscales que recibe cada activo. Por ejemplo, los fondos tienen mejor tratamiento tributario que los depósitos, las acciones y los bonos y obligaciones. Más de un 67% de los partícipes desconocen este hecho.
Ante este desconocimiento generalizado una correcta planificación financiera “es crucial para que la inversión genere un retorno positivo”, comenta Daniel Rodríguez, economista y consultor estratégico en Alpha Strategy Consulting. Los diferentes costes que se afrontan dependiendo del producto financiero en el que se invierte son amplios, “por eso hay que conocerlos bien y saber cuál es tu perfil de riesgo. Es la única manera de gestionar correctamente tus expectativas como inversor.”, añade Rodríguez.
Los beneficios, en la mayoría de los casos, pasan a engrosar la base imponible del IRPF, generalmente como rendimientos provenientes del ahorro. Concretamente, los intereses, dividendos, participaciones en beneficios y rentabilidad de activos financieros como bonos, letras, obligaciones, etc. Tributan como rendimientos del capital mobiliario. Mientras que la venta de acciones, participaciones en fondos de inversión, etcétera como ganancias y pérdidas patrimoniales. Ambos subgrupos se suman para obtener la base imponible del ahorro, sobre el que se aplica el tipo marginal.
La planificación fiscal en la práctica