Este viernes Greta Thunberg asiste por primera vez a un gran acto contra el cambio climático en Madrid. La chica, a la que tres abogados noruegos han nominado para el Premio Nobel de la Paz, no solamente rechaza muchos premios, sino también cada vez más entrevistas, porque afirma: “Ya sabemos todo y hemos hablado mucho, hay que actuar”. Unos la llaman enferma, otros hasta la comparan con Satanás. Pero para la mayoría del planeta la chica sueca de 16 años es sobre todo una líder. Lo que no han conseguido ONGs, empresas del sector verde y políticos con vocación ecológica, Greta Thunberg lo ha logrado en muy poco tiempo. El hecho de que desde agosto de 2018 ya no va al colegio puede ser tema de debate, porque también en Suecia es obligatorio ir al cole, pero para muchos científicos Greta se ha convertido en su portavoz más potente.
«Es muy tranquila y no busca el protagonismo», Anika Dafert, activista austriaca
El odio que ella provoca al mismo tiempo que crece la admiración ha provocado una potente contra-campaña en las redes que llega a tal punto que se pueden comprar stickers que dicen “Fuck you Greta”. El sociólogo Sébastien Salerno de la universidad de Ginebra cree que el odio hacia ella también tiene que ver con el hecho de que es la primera mujer que ha conseguido a esta edad llegar tan lejos con sus discursos. Mientras el presidente español en funciones llega solamente a poco más de un millón de seguidores en Twitter, Thunberg llega ya a tres millones. Sin embargo, no está previsto un encuentro entre la activista y Pedro Sánchez, lo que parece acertado, porque España ya está muy comprometida con la transición energética, diferente a EEUU, donde vive uno de sus críticos más duros: Donald Trump. Este, que por cierto tiene 60 millones seguidores en Twitter, niega con frecuencia las consecuencias del cambio climático, la razón por la que Thunberg por su parte se niega a hablar con él: “Él sabe la gravedad de la situación, si no actúa es porque no cree los datos”, dice la activista. El presidente americano la ha ridiculizado en varios de sus tweets y habla muchas veces de una “niña triste”.
La organización detrás de Greta
Todo el trabajo en “social media”, su agenda de prensa, la coordinación con otros movimientos en otros países y sus viajes están organizados por sus padres, asesores y agencias de comunicación, obviamente. Sus viajes a EEUU y luego la vuelta a Europa y la llegada ahora a la COP25 de Madrid están financiados por empresas afines a sus objetivos. ¿Pero esto es malo? Muchos piensan que sí. Les irrita también que Thunberg ha llegado muy lejos en su corta vida sin títulos académicos y sin networking. Le quitan autoridad. Los liberales en Alemania, el partido FDP, y también algunos miembros de la CDU, creen que con su enfermedad de Asperger no debería estar tan expuesta a los medios de comunicación. Obviamente Thunberg sigue siendo una adolescente y el hecho que puede parecer muy seria y contundente puede irritar. Pero al final no solamente para los activistas del clima también para los que sufren este síndrome ella es una heroína. La revista alemana “Der Spiegel” ha detallado en un gran reportaje sobre su llegada a Nueva York hace unos meses las limitaciones que tiene ella debido a su enfermedad y personalidad y que quizás los que somos locos somos nosotros que la prestamos tanta atención.