La desaceleración del gigante asiático es un hecho, si sus autoridades son capaces de controlar la pérdida de momentum derivada de la transición a los servicios desde las manufacturas está por verse. Los precios del crudo se han recuperado con fuerza, pero el exceso de oferta sigue ahí y, de momento, los grandes productores no consiguen ponerse de acuerdo para reducirla.
La economía real no termina de sentir el impacto de los estímulos en la Zona Euro, y la inflación podría obligar a la autoridad monetaria estadounidense a subir tipos más y más rápido de lo esperado. Mientras, la fortaleza de la economía es puesta en duda una y otra vez…
Así, hay analistas que consideran que la creencia en el rebote actual es más cuestión de fe, o de ‘desesperación’ ante la falta de opciones rentables en los mercados. En concreto, John Lonski, economista jefe de Moody’s Capital Markets Research, cree que tanto la Bolsa, como la renta fija corporativa, han estado "descontando buenas noticias que aún deben materializarse".
Y es que, explica, el actual rally "asume implícitamente una recuperación de las ventas que será suficiente para apoyar el crecimiento de los beneficios". Sin embargo, la cuestión es que "mientras la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense (libres de riesgo) siga siendo extraordinariamente baja, los mercados estarán satisfechos con una mejora de las cifras empresariales atípicamente débil".
Es más, añade, la cuentas del primer trimestre "se quedan cortas para aliviar las preocupaciones sobre un crecimiento adecuado de los ingresos. La mejora de las ganancias es inadecuada cuando no logra cubrir el repunte de los costes laborales", y esto es precisamente lo que se observa actualmente…