A la hora de mirar hacia el otro lado del Atlántico, debemos tener presente que el mercado neoyorquino (y la economía del país en general) ha avanzado mucho más camino que el europeo, en gran parte gracias a las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal (Fed). Pero, al contrario que la autoridad monetaria de la Eurozona, el banco central estadounidense quiere comenzar a implementar la estrategia de salida de sus políticas acomodaticias.
La Fed ya puso fin en 2014 a su programa de compra de activos y ahora el mercado especula con la cuestión de cuándo se producirá primera subida de tipos de interés. En cualquier caso, sus movimientos serán lentos y muy cuidados y el consenso apunta a que no dará el paso de aumentar el precio del dinero antes del segundo semestre.
Con todo, ya hay algunos analistas que no descartan que Janet Yellen opte por no subir los tipos. Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank, es uno de ellos, pues cree que "el potencial de crecimiento de Estados Unidos no se va a cumplir". Por su parte, Bankinter considera que "es probable que la reciente caída brusca del petróleo y la incertidumbre política en la Eurozona fuercen la suavización o incluso posposición de cualquier repunte… conviene no descartar esto".
En este contexto, las apuestas de los inversores internacionales consultados por Bloomberg (los días 14 y 15 de enero para su "Bloomberg Global Poll") por Wall Street alcanzaron su nivel más alto en más de cinco años, ya que Estados Unidos es visto como el alumno aventajado en una economía global debilitada.
Concretamente, el 54% de los profesionales preguntados afirmaron que la bolsa neoyorquina será una de las que ofrezcan los mejores rendimientos en 2015. Un porcentaje que supone un salto de cinco puntos respecto al dato de noviembre y la mayor valoración para cualquier país desde que comenzara a plantearse esta cuestión en octubre de 2009.