El Gobierno portugués ha dado el primer paso hacia una reforma laboral que incluirá modificaciones en la ley de huelga y una mayor flexibilización del mercado de trabajo.
El anteproyecto de ley fue aprobado en Consejo de Ministros y se someterá ahora a consulta social con los agentes económicos.
«Es un punto de partida para la negociación», explicó Ana Mendes Godinho, ministra de Trabajo, en una comparecencia ante la prensa en Lisboa. El Ejecutivo no ofreció más detalles, ya que el documento se debatirá con empresarios y sindicatos a partir del jueves 24 de julio.
El texto plantea reconocer los méritos de los trabajadores, promover la contratación colectiva y avanzar hacia un modelo más dinámico y adaptable a los retos económicos. Uno de los focos principales está en modificar la regulación de los servicios mínimos durante las huelgas, especialmente en sectores esenciales.
Actualmente, la decisión de establecer servicios mínimos recae en la justicia. Con la reforma, el Gobierno pretende que estén garantizados por defecto, para evitar parálisis en áreas clave.
