La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha dado al traste con las perspectivas positivas que existían sobre la economía española y mundial. La guerra se cobra entre las víctimas el consumo, el crecimiento, los precios y los márgenes empresariales, tal y como comprueban los análisis de todo tipo de organismos e instituciones de estudios.
Organizaciones como Funcas, Afi o CEOE, además de otros departamentos de estudios de las principales empresas españolas estimaban un crecimiento del 4,8% para este año hace tan solo dos meses. En la coyuntura actual, las previsiones han cambiado y reducen esas expectativas en ocho décimas de media, es decir, hasta el 4%.
Según explica el director general de Funcas, Carlos Ocaña, la situación económica está sujeta a «elementos que no son económicos». Su organización estima que la economía española reducirá su crecimiento desde el 5,6% hasta el 4,2%, pero esos cálculos se hacen considerando que la duración de la guerra no irá más allá del segundo trimestre que se inicia en abril.
«Si el escenario fuera otro, si la duración de la guerra fuera mayor, el escenario cambiaría de manera importante», advierte Ocaña. «Estamos presentando un escenario de cómo irían las cosas si no hubiera más sorpresas», subraya el director general de Funcas.
Por su parte, el director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas, Raymond Torres, añade que la economía española se está beneficiando de un cierto «efecto de arrastre» que procede de los últimos meses del año pasado. Se calcula que dicho efecto iba a aportar en torno a 3 puntos porcentuales al crecimiento de este año, por lo que la expansión extra de la producción de España será del 1,1%, aproximadamente.