Una compañía renovada cuya estructuración se enfoca en el medio ambiente. Sin embargo, se trata de un cambio que no afecta a su naturaleza. Tal y como indica el presidente de la compañía, Francisco Reynés, “ya somos reconocidos por ser una energética cercana y comprometida con nuestros clientes”.Después de más de 175 años de historia no se trata de un nuevo comienzo sino de reforzar aún más este compromiso y afrontarlos nuevos retos. “Iremos más lejos,haciendo la vida más fácil a nuestros clientes gracias a la tecnología,y satisfaciendo sus necesidades”.En definitiva, “seremos más simples, más digitales y nos preocuparemos por ser más ágiles”,concluye Reynés.
LA HOJA DE RUTA DE NATURGY
La nueva etapa que inició la compañía española el pasado ejercicio vino de la mano de un cambio de presidencia, pasando a estar encabezada por Francisco Reynés. Un hecho bien acogido en Bolsa ya que la energética experimentó una fuerte revalorización. Asimismo, Isidro Fainé fue nombrado Presidente de Honor para dar continuidad a los valores de su estrategia empresarial. La renovada energética comenzó a dar sus primeros pasos de forma muy meticulosa y con paso firme basándose en un Plan Estratégico creado para marcar el camino a seguir de cara a los próximos cuatro años hasta 2022.
Un plan que representa el cambio de la compañía, la cual ahora también se convierte en la nueva marca internacional en los países donde Naturgy tiene presencia al ser conscientes del entorno cambiante y exigente que les rodea con el objetivo de impulsar la transformación de la actividad. En definitiva, esta transformación quiere dar un impulso a nivel mundial y sentar las bases para consolidar a Naturgy como uno de los principales operadores energéticos del planeta. Uno de los objetivos primordiales es mejorar la calidad de vida de las personas mediante una energía simple y natural. En este sentido, la nueva marca Naturgy apuesta por simplificar los procesos, facilitar las interacciones así como la accesibilidad al mundo energético.
En materia financiera, la compañía se ha fijado dos objetivos de cara al año 2022. El primero de ellos es alcanzar un EBITDA de 5.000 millones de euros y el segundo es conseguir un beneficio neto de 1.800 millones. En cuanto a la remuneración a los accionistas, aumenta un 30% respecto a 2017 con 1,3 euros por acción en 2018.