A medida que la sociedad evoluciona, ésta debe poner el foco en garantizar un crecimiento sostenible, un aspecto fundamental para contribuir a proteger el planeta de forma adecuada. Para lograr este objetivo, es imprescindible el compromiso de todos los agentes de la sociedad; los ciudadanos por un lado concienciándose día a día de la importancia de implicarse en este proceso y, por otro, las empresas también desempeñan un papel cada vez más relevante. De hecho, a nivel mundial son muchas las organizaciones que muestran un gran compromiso con la sostenibilidad. Un ejemplo muy destacable en este sentido es el de la operadora global de infraestructuras y servicios Ferrovial.
«INFRAESTRUCTURAS SOCIALES», UN PASO MÁS EN LA RESPONSABILIDAD CORPORATIVA
La compañía contribuye de forma directa y activa al desarrollo sostenible mediante la creación del programa «Infraestructuras Sociales». Un modelo de cooperación nacido en el año 2008 con el objetivo de mejorar y ampliar la cobertura de las infraestructuras destinadas al suministro de agua para consumo humano y saneamiento básico en comunidades en riesgo de vulnerabilidad social de África y América Latina.
Desde la puesta en marcha de este programa se han desarrollado 25 proyectos en 8 países en los que Ferrovial ha colaborado con 14 ONGs y sus contrapartes locales e instituciones públicas en cada una de las regiones en las que se ha hecho una intervención. Todos estos proyectos se traducen en una inversión de más de 5,5 millones de euros y han garantizado con ello el acceso a agua potable a más de 200.000 personas a lo largo de estos once años. Además, en este proceso de mejorar las condiciones de vida de estos ciudadanos, ha sido clave la participación de 80 empleados voluntarios de la compañía brindando asistencia técnica a lo largo de las diferentes fases del proyecto.
En el año 2015, la ONU dio luz verde a la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible conformada por 17 objetivos (entre ellos la eliminación de la pobreza, combatir el cambio climático, la igualdad de la mujer, la educación de calidad, la defensa del medio ambiente o el diseño de ciudades y comunidades sostenibles, entre otros). Este conjunto de medidas supone una oportunidad para que los países y sus sociedades caminen por la senda de la prosperidad y de mejorar la calidad de vida de todos.