Sufriendo aún las consecuencias de la crisis sanitaria que comenzó hace un año y avanzando con la esperanza de la vacunación, iniciamos en 2021 el camino de la recuperación, con la esperanza en que ésta, más pronto que tarde, sea una realidad.
Una recuperación en la que cada persona importa, y en la que cada familia es nuestra principal preocupación. Porque nadie puede salir como perdedor de esta crisis.
Contamos con la participación de la sociedad en su conjunto. En la que la colaboración público-privada es clave. Y en la que la certeza y la estabilidad constituyen, junto al diálogo político, social e institucional, uno de sus principales pilares.
Sabemos que la plena vuelta a la normalidad no va a ser inmediata. Llevará tiempo. Pero la pandemia no puede frenar el impulso al proceso de modernización de Castilla y León. Un objetivo que nos marcamos al comienzo de la legislatura y que, hoy, sigue estando más vigente que nunca.
Modernización entendida como herramienta de transformación de la sociedad. Promoviendo la cohesión económica, social y territorial de la Comunidad. Mejorando la competitividad de empresas, pymes y autónomos y su posición en el mercado. Avanzando en la transformación digital y el desarrollo sostenible. Apostando por el desarrollo rural y el reto demográfico. Y avanzando en transparencia.