"La Unión Económica y Monetaria europea necesita fundamentos sólidos, entre otras cosas para conseguir una mayor resistencia ante futuras perturbaciones y afrontar los desafíos mundiales que se avecinan… Tenemos las reglas, simplemente debemos utilizarlas mejor. Mirando hacia adelante, en los próximos dos años podremos alcanzar un consenso que nos permita introducir nuevos cambios de mayor alcance, que serán necesarios para completar nuestra Unión", declaró en rueda de prensa Valdis Dombrovskis, vicepresidente responsable del Euro y el Diálogo Social.
La Unión Financiera podría estar lista en 2017, cuando concluya la primera etapa de la UEM. Una de las medidas hasta entonces pasa por la creación de un sistema europeo de garantía de depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés). El borrador estaría listo a finales de año y serán los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea quienes den el visto bueno a la medida o pidan una modificación o retraso.
En el último encuentro de líderes, que tuvo lugar en Bruselas el pasado 15 de octubre, los Veintiocho hicieron una mención especial a la Unión Monetaria, pero de borrador en borrador fueron restando importancia a su implementación. Parece que no hay voluntad por el momento, al menos de forma inmediata, de considerar una prioridad urgente esta medida, dada la situación que está viviendo la UE a otros niveles, como en el caso de la crisis de los refugiados.
Sin embargo, la Comisión sigue trabajando en uno de los proyectos que busca fortalecer Europa. Concretamente, incluye las siguientes medidas:
1. Reforzar la representación exterior de la eurozona.