Se percibe un ambiente de incertidumbre en el seno de Bankia, o incluso raro. Hay muchas incógnitas en el aire que desde la entidad no se atreven a resolver. Tienen que ver con la privatización, con la subida de tipos de interés o con el impuesto a la banca, de modo que la situación actual no ha ayudado a responder a esas cuestiones a José Sevilla, el consejero delegado del banco.
La presentación de resultados de Bankia ha servido para mostrar la capacidad de gestión del equipo de la entidad, que en unos meses ha conseguido dar la vuelta a los costes que suponía la integración de BMN. No obstante, aunque algunas cuestiones se han resuelto, como la creación de sinergias que va "mejor de lo esperado", según el banco, hay otras que tendrán que responderse conforme sucedan los distintos acontecimientos.
Es el caso de la privatización, que en un inicio se previó finalizada en 2020 y que ahora parece abocada a retrasarse, dada la situación de Bankia en particular y del sector bancario en general. Con respecto a eso, Sevilla cree que el estado es el que debe hablar, como propietario de un 60% de la entidad. Ha recurrido a un ejemplo explicativo de lo que se vive acerca de ese asunto: "Es igual que dejar de fumar: nunca hay un buen momento, pero hay que hacerlo".
En ese razonamiento se mueven ahora en la sede de plaza Castilla, tratando de buscar el mejor momento, algo que no descartan que suceda antes de final de año. De todas formas, Sevilla recalca que los accionistas son los interesados y, preguntado acerca de si la nueva ministra de Economía les ha indicado algo en ese aspecto, el consejero delegado prefiere guardar silencio.
Otro aspecto que suscita dudas en todo el entorno bancario es el posible impuesto a la banca que se ha planteado desde el Gobierno, con la finalidad de financiar el sistema de pensiones, por un lado, y como una forma de que Bankia devuelva una parte de las ayudas que recibió en su momento en forma de rescate.