España ya es el segundo país más longevo del mundo, solo superado por Japón. Este hecho se convierte en un reto al que hay que dar respuesta desde una perspectiva integral, según sostiene el último estudio elaborado por el Consejo General de Economistas (CGE). De esta forma, consideran que es posible establecer reformas a largo plazo, estableciendo los incentivos adecuados para todas las partes, tal y como advirtió el presidente del CGE, Valentín Pich.
Asimismo, en la presentación de este análisis, se ha incidido en que el coronavirus, con los consiguientes efectos que ha tenido sobre las vidas humanas, el empleo y la actividad económica en poco tiempo, ha «colocado al envejecimiento como uno de los campos de estricta y urgente intervención», no solo durante la pandemia sino cuando finalice.
En palabras del economista y coordinador de este estudio, Javier Santacruz: «En una sociedad donde tenemos personas más envejecidas, en situación de dependencia y que, además, se encuentran solas en un alto porcentaje, nos lleva a una ‘bolsa’ de personas en una posición extraordinariamente precaria y es de aquí de donde arranca nuestra reflexión».
Una mirada integral
Este reto del envejecimiento se traduce en términos financieros implicando unas necesidades mayores de gasto y de inversión. Santacruz indicó dos opciones. Actuar de manera parcial con determinados «parches que solucionan cuestiones de corto plazo, pero no el largo plazo, sino que en muchas ocasiones agravamos los problemas» o hacerlo de manera global.
Para ello dice que hay que asumir una necesidad de financiación, no solo del sistema público de pensiones, sino de la dependencia y de la sanidad. En este sentido, apunta a cuatro palancas que permiten encontrar esa financiación y tomar las medidas adecuadas. Estas son el ahorro público y privado, incrementar el stock de capital, la productividad y la «cuña fiscal».