El ‘padre’ de estos vehículos de inversión y fundador de Vanguard, John Bogle, cree que son "la mayor innovación de marketing del siglo XXI". Ahora bien, reconoce que su utilidad para los inversores a largo plazo es "cuestionable". Mientras el regulador bursátil de Estados Unidos, la SEC por sus siglas en inglés, advierte que su creciente popularidad requiere mantener una estrecha vigilancia sobre ellos… De hecho, investiga su influencia en el Flash Crash de 2010 o la elevada volatilidad vista en agosto de 2015.
Recordemos que una reciente encuesta elaborada por Natixis Global AM apuntaba que el 60% de los inversores consultados apuntaba que los fondos indexados son "menos arriesgados". Su vicepresidente senior y estratega jefe de mercados, David Lafferty, señalaba entonces que están diseñados para seguir al mercado en el que invierten y replicar totalmente su perfil de rentabilidad, es decir, que si el primer osufre, por ejemplo, una liquidación violenta, se reflejará en el mismo sentido en el segundo.
"Por el contrario, los fondos de gestión activa cuentan con un par de ventajas estructurales para mitigar las pérdidas. Pues los gestores tienen la capacidad de posicionar las carteras de forma defensiva en mercados bajistas (…) además, tienden a mantener dinero en efectivo y otros activos para cumplir con los reembolsos y obligaciones (entre un 3% y un 5% normalmente)".
En este sentido, Peter Ferket, CIO de Robeco Equities, es crucial "no meter a todos los ETFs en el mismo saco (…) no se puede comparar uno sobre el S&P 500 con otro sobre tecnológicas chinas. No todos tienen éxito a la hora de hacer un seguimiento exitoso de un índice; mientras, otros lo hacen muy bien, pero gracias a las replicación sintética crean un nuevo riesgo".
Sí, reconoce, pueden ser baratos, seguros y transparentes, pero eso no es cierto para todos. Es más, añade, con la abolición de la comisión de distribución, la diferencia de costes entre los fondos activos y los ETFs se ha reducido. Es más, un estudio académico, "El lado oscuro de los ETFs" revela que los inversores en estos productos comercian con más frecuencia, anulando cualquier beneficio en el lado de los costes.