¿Y si proporcionar liquidez casi ilimitada ha alargado la agonía de unas empresas moribundas? El sistema bancario español ha incrementado en cerca de 50.000 millones de euros mensuales la financiación proporcionada a las empresas desde que empezó la pandemia.
Eso significa que la deuda también se ha incrementado sin parar durante estos meses y que, en un momento dado, habrá que hacerle frente. Eso es lo que plantea el Fondo Monetario Internacional en uno de sus últimos estudios, aunque otros organismos ya habían alertado de la situación.
El Banco de España o la CEOE llevan meses diciendo que el primer impacto de la crisis sobre las empresas se produjo en la liquidez, que necesitaban dinero para hacer frente a sus gastos. Después, la recuperación económica les ayudaría a volver a la normalidad y a volver a un nivel de ingresos suficiente.
No obstante, la extensión de la pandemia pone a prueba las cajas de las empresas, por lo que se produce un problema de solvencia que no solo se debe afrontar con créditos, sino con ayudas directas, como planteó la patronal española. Pues bien, el FMI cuestiona la capacidad de reembolso una vez que se acumulan pérdidas y deudas a la par.
El flujo de crédito «ha protegido a muchas pequeñas y medianas empresas del riesgo inmediato de quiebra», dice el organismo que encabeza Kristalina Georgieva. A la vez, apunta que este «respaldo de liquidez no puede hacer frente a los problemas de solvencia».