El BCE no da puntada sin hilo. Compensar a la banca por los tipos negativos que les obligan a pagar un 0,4 por ciento por el dinero que aparcan en el organismo está claro que busca apoyar al sector. “No hay duda de que les viene bien a todos”, subraya Ignacio Cantos, director de análisis de atlCapital. A algunos más que a otros. Marco Troiano, responsable de calificación de Instituciones Financieras de Scope Ratings, apunta a que “son las entidades de Europa central, especialmente de Alemania y Francia, las más beneficiadas, ya que cuentan con un gran exceso de liquidez”. Pero, a renglón seguido, añade que “el apoyo a la rentabilidad del sector será marginal”, de modo que la banca deberá construir sus estrategias en torno a un modelo de negocio que no requiera que los tipos de interés suban para ganar dinero. Es decir, deben trabajar en la eficiencia de costes y en la adecuada fijación de precios del riesgo de crédito.
Una vuelta de tuerca más
Al reducir los tipos de depósito negativos que deben pagar los principales bancos europeos, que actúan casi como un impuesto, el BCE podría estar intentando fomentar la transferencia del exceso de reservas del núcleo de Europa a la periferia a través del sistema bancario. Es la idea que pone sobre la mesa Andrew Fraser, de Aberdeen Standard Investments. Considera que este mecanismo “relanzaría el mercado de préstamos interbancarios o, más probablemente, fomentaría la consolidación del sector, especialmente entre entidades de diferentes países”, asegura.
Los bancos alemanes tienen unos 600.000 millones de euros en exceso de reservas depositadas en el BCE. Esto a -40 puntos básicos les “cuesta” unos 2.400 millones de euros en beneficios “perdidos”. ¿Y si el alivio que les proporcione una tasa de depósitos escalonada les deja en mejor posición financiera para participar en una consolidación transfronteriza? No parece descabellado. Fraser defiende que el BCE les puede dar el motor que necesitan para estimular esas consolidaciones entre países.
De hecho, entiende que, al cambiar los términos del nuevo programa TLTRO que arrancará en septiembre, el BCE está intentando retirar parte de su apoyo a las entidades pequeñas y periféricas que más lo necesitan. Es decir, pretende exponerlas un poco sin pasarse para no crear una contracción del crédito, pero sí lo suficiente como para que se abran a una fusión.