Hace 15 años, Michael Murray, un ex trabajador de una fábrica de Motorola, demandó a la compañía por desarrollar un tumor cerebral, supuestamente causado por la utilización de sus terminales. Murray falleció en 2013, pero la demanda continúa en los tribunales. En este tiempo, otras 24 personas han denunciado a Motorola y otras empresas de telefonía como AT&T Verizon, Samsung o Apple, por el desarrollo de enfermedades similares.
Hasta ahora, los casos que se han llevado a juicio, han sido en su mayoría una batalla sobre el procedimiento legal, no la ciencia. A lo largo de los años, el caso Murray ha resistido varias mociones para desestimar y un esfuerzo para transferirlo a un tribunal federal. En agosto de 2014, el juez Frederick H. Weisberg de la Corte Superior del Distrito de Columbia dictaminó que el testimonio de cinco científicos podría ser admitido en el juicio. Los acusados apelaron, argumentando que el tribunal debería haber utilizado una norma jurídica diferente, conocida como Daubert.
Por su parte, Jeffrey Morganroth, un abogado que representa a los Murray, presentó ante el tribunal otros 13 casos contra Motorola y otros acusados. En su conjunto, los demandantes piden más de 1.900 millones de dólares en daños combinados.
Según The Wall Street Journal, en los documentos que estas empresas han presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense, reconocen específicamente el riesgo planteado por los pleitos relacionados con la salud. "Podemos incurrir en gastos significativos en la defensa de estas demandas", escribió Verizon en su declaración anual de 2015.
Las Agencias del gobierno de Estados Unidos, tales como la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y la Comisión Federal de Comunicaciones, dicen que no hay pruebas concluyentes de que las llamadas telefónicas causen cáncer, u otros efectos dañinos. Sin embargo, según un nuevo estudio publicado por la revista de investigación Pathophysiology, los suecos que han hablado por teléfono móvil o teléfono inalámbrico durante más de 25 años tienen el triple de riesgo de sufrir un determinado tipo de cáncer cerebral en comparación con los que han usado este tipo de dispositivos durante menos de un año, según un nuevo estudio. Estos investigadores defienden que, las probabilidades de desarrollar glioma, un tipo de cáncer cerebral a menudo mortal, incrementa con los años y horas de uso del teléfono.