La visibilidad es limitada, pues los interrogantes que "acosan" a gestores e inversores superan con creces las certezas. ¿Hasta dónde llega la desaceleración de China? ¿Podrá evitar el "aterrizaje forzoso? ¿Cómo impactará en las economías desarrolladas la pérdida de momentum de las emergentes? ¿Cuáles serán las consecuencias del hundimiento de las materias primas? Y, sobre todo, ¿estamos preparados para que la Reserva Federal (Fed) siga adelante con el endurecimiento de la política monetaria a pesar de que el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés) sigan (incluso amplíen) sus estímulos?
Desconfía el mercado ante todas estas dudas y a pesar de que los analistas creen firmemente en el respaldo de estas dos últimas autoridades monetarias; en que es positivo que se normalicen las políticas al otro lado del Atlántico pues es reflejo de una economía fuerte; en que las commodities, tras la sangría, más pronto que tarde se estabilizarán; y en que el Gobierno chino cuenta con las herramientas necesarias para que la transición de su economía no haga descarrilar ni al gigante asiático, ni al mundo.
Y esta falta de confianza, genera miedo. Un temor que trae a la memoria de muchos lo peor de la crisis financiera y, sobre los dolorosos recuerdos de 2008, saltan las alarmas de una recaída. En este contexto, Capital Economics llama a la calma. Y, aunque reconoce que varios indicadores de los mercados financieros advierten sobre una recesión inminente en la Zona Euro, "por ahora", les parece, un posicionamiento "demasiado pesimista".
Como señales de alerta apunta al hecho de que "la diferencia entre las rentabilidaes de los bonos alemanes a diez y dos años es reducida frente estándares anteriores. Lo que sugiere que los inversores ven pocas posibilidades de subidas de tipos en los próximos diez años, quizá reflejando el pesimismo sobre las perspectivas de crecimiento e inflación". Al mismo tiempo, los recientes descensos en las cotizaciones bursátiles apuntan a que "la producción podría estar ya cayendo. En el pasado, las caídas en la renta variable de la Zona Euro han sido consistentes con contracciones anuales del PIB superiores al 1%.
¿Nos dicen estos indicadores algo nuevo sobre el comportamiento actual de la economía? Se plantean, para reconocer que ellos son "escépticos". En primer lugar, consideran que las preocupaciones por el debilitamiento global son exageradas. En segundo, el rendimiento de la renta variable puede diferir, y mucho, con el comportamiento de la economía. Tercero, la política monetaria del BCE ha variado la forma en que los rendimientos del bund responden a la evolución macro…