En los últimos años, las políticas expansivas aplicadas por los bancos centrales han tenido una serie de consecuencias imprevistas. A este respecto, Raman Srivastava, codirector de inversiones en Standish, gestora que forma parte de BNY Mellon, destaca la cantidad de dinero presente en el sistema: "hay más dinero en el mundo. Desde la crisis financiera, los bancos centrales han inundado los mercados de liquidez, y no parece que vayan a dejar de hacerlo en el corto plazo." El resultado, comenta, es el actual universo de rentabilidades por cupón bajas o incluso negativas, que está creando tanto retos como oportunidades de inversión.
Una consecuencia de la famosa búsqueda de rentabilidad por parte de los inversores ha sido el flujo considerable y sostenido de capital hacia los activos high yield.
Pero lo que quizá sea menos conocido es el grado de crecimiento a largo plazo en los mercados de deuda high yield. Los flujos anuales netos en esta clase de activo han sido positivos en 17 de los últimos 23 años, por ejemplo, y se han producido salidas netas solamente en 6 de ellos, según datos de JP Morgan.
Los minoristas cobran importancia
Al mismo tiempo, la presencia de inversores particulares en la clase de activo se ha disparado: según datos de Morgan Stanley, alrededor de un 20% de la deuda high yield estadounidense se halla en manos de fondos de inversión colectiva o de fondos cotizados (ETF); en 1993, dicho porcentaje era del 5%.