Más de un mes ha pasado desde que la violenta invasión rusa a Ucrania comenzara. El mundo entero reaccionaba ante el brutal ataque al que se sometía el pueblo ucraniano, especialmente Occidente, acostumbrado a llevar sus políticas de otro modo. Como no podía ser de otro modo, la Europa no tardó en reaccionar, pero también lo hizo la principal potencia mundial. Estados Unidos se convertía de este modo, en uno de los actores más activos, propiciando al mundo entero declaraciones de su presidente que no a todos está sentando de la misma manera.
Joe Biden muestra sin tapujos su desprecio hacia el presidente ruso y todos sus aliados, a lo que este responde achacando la continuidad de la guerra a la hostilidad y ayuda a Ucrania por parte de EE.UU. y Europa. El propio Vladimir Putin así lo ha expresado en más de una ocasión: “Si no hay una respuesta constructiva y Occidente continúa su línea agresiva, entonces Moscú tomará las represalias necesarias.”
El objetivo de Rusia es claro. No quiere la presencia de Occidente en asuntos del Este, y mucho menos que la OTAN siga creciendo con países antiguamente pertenecientes a la antigua URSS, como es el caso de Ucrania. Pero existen otras exigencias que ya han sido entregadas en la capital rusa por parte del gobierno estadounidense y por las que se espera respuesta de Rusia esta misma semana.
Las dos Coreas como ejemplo para Putin
No es la primera ocasión en la que el presidente de EE.UU. se refiere a Putin como un “criminal de guerra”, pero sí la primera vez que Ucrania, apoya este calificativo. Es más, el equipo de Zelenski apunta a una posible división del país, así como ya lo hiciera Corea, partiendo la península en dos.
Era el propio Kirilo Budánov, jefe de la inteligencia militar ucraniana quien, a través de su cuenta privada de una red social, apuntaba a que hay razones más que fehacientes en pensar que Putin quiere hacer lo mismo que con Corea del Norte y Corea del Sur en Ucrania.