Un criminal del siglo XXI no necesita ir por la calle realizando actos vandálicos. Un ordenador y conocimientos sobre informática son suficientes para dañar los equipos informáticos de una empresa y, con ello, todo su trabajo e información. Se trata del ransomware que, en cuestión de pocos años, se ha convertido en una de las palabras más temidas por los dirigentes.
La dinámica, aparentemente, es sencilla. Un empleado recibe un supuesto correo electrónico de una empresa de mensajería y entra en el enlace para comunicarle donde recibirá su paquete. Sin saberlo, ha descargado un programa de encriptación de datos, quedando éstos totalmente inservibles. Los piratas informan a la compañía de que para recuperarlos deberán pagar un rescate en divisas virtuales y, a cambio, los afectados reciben la clave de cifrado empleada por los ciberdelicuentes.
Si hace cinco años, los ciberataques a pymes se situaban en los 18.000, en 2017 (la última cifra disponible) alcanzaron los 123.000 ataques informáticos, según los datos recopilados por el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Gerardo Cuerva. Una diferencia que deja entrever no solo el crecimiento exponencial que han experimentado este tipo de prácticas en los últimos años, sino también, que se trata de una de las áreas empresariales más expuestas a este tipo de amenazas.
Cualquier fallo de seguridad, aunque sea minúsculo, será rastreado por los hackers con un objetivo: adueñarse de los datos de su ordenador para que se pague el rescate. Con el objetivo de mitigar esta situación y sus riesgos, así como de servir de guía, Cepyme ha elaborado un informe sobre los ciberriesgos y su impacto en las pymes.
“¿Son de interés para alguien mis datos y la información que almaceno en mis dispositivos?, ¿Está adecuadamente protegido mi sistema de información?, ¿He implementado un plan de respuesta a incidentes o de continuidad del negocio si sufro un ataque?, ¿Quépasará si no puedo acceder a los datos o a mis equipos?”. El documento establece que si un usuario no obtiene respuestas satisfactorias a este tipo de preguntas es porque su empresa es vulnerable. “Las fugas de datos son un grave problema hoy en día. Cualquier informe reciente calcula que se tardan casi 200 días en detectar una brecha de seguridad y más de 60 en contenerla”, asegura a DIRIGENTES el Ceo de Countercraft, DavidBarroso.