Las empresas españolas han encajado el mazazo de la pandemia con resiliencia, teletrabajo e imaginación. Ante la apertura de un mercado paralizado, es el momento de preguntarse si la diversificación puede ayudar a aumentar las ventas en el presente y, en el futuro, a soportar futuras crisis.
Más de la mitad de las pymes españolas (56%) venden sus productos fuera de España. Eso demuestra el cambio de chip de los pequeños empresarios españoles, que después de la Gran Recesión observaron que la manera de seguir creciendo era vender fuera de un país arrasado en el plano económico y social.
Una encuesta de Alibaba Group muestra cómo la mentalidad se ha transformado, si bien el tamaño de las empresas, su falta de músculo, dificulta dar el paso. De hecho, el transporte es un freno para el 19% de las compañías europeas, mientras que el 18% de las empresas afirma que el mayor obstáculo es la falta de personal y recursos.
Para facilitar que las mercancías europeas traspasen las fronteras, el 42% de las pymes consideran que sería útil reducir la burocracia que se les añade cuando hacen negocios transfronterizos. Ese porcentaje es aún mayor (48%) en el caso de las empresas que ya exportan.
Eso no quita que más de la mitad (52%) de las pequeñas empresas españolas estén dispuestas a incrementar su oferta de productos y servicios para el mercado internacional. Y la pandemia es el principal motivo para apostar por la exportación. Según el informe de Alibaba Group, el 55% de las empresas que exportan afirman que la exportación es esencial para la supervivencia de su negocio.