Inmerso en su participación en la séptima edición de Startup OLÉ, el evento de emprendimiento que se está celebrando esta semana en Salamanca, el director de Asuntos Públicos de la Asociación Española de Startups (AES), Agustín Baeza, reflexiona sobre el papel de las organizaciones dentro del ecosistema, así como sobre la importancia que puede representar la futura ley de empresas emergentes en el mercado laboral.
¿Cuál es el grado de maduración del emprendimiento en España?
El ecosistema ha ido poco a poco madurando, pero todavía nos falta resolver algunos problemas como, por ejemplo, la escalabilidad de los proyectos, así como las dificultades para hacer crecer las start-ups a partir de determinado tamaño o las que encuentran muchas personas para lanzar sus primeros proyectos. Desde la AES siempre decimos que todavía necesitamos hacer un esfuerzo como país, quitando barreras y eliminando burocracias que todavía atenazan a los emprendedores. Por ello, pensamos que la nueva ley, cuyo anteproyecto fue aprobado el pasado mes de julio por el Gobierno, puede ser ese punto de inflexión que todavía necesitamos para hacer crecer este campo como se merece.
¿Qué papel tienen las asociaciones dentro del ecosistema?
Las asociaciones cumplimos un papel que no puede representar nadie más y desarrollamos un trabajo que exige, por un lado, conocer, además de la cultura de las start-ups junto con sus necesidades, problemas y demandas, el lenguaje que se habla en este ámbito. Los emprendedores y los inversores están focalizados en el día a día de sus proyectos, por lo que tiene que haber algún agente del ecosistema que tome una imagen global para ver qué cosas se pueden hacer, cómo se puede mejorar y, sobre todo, trabajarlo con quien corresponda, ya sea el Gobierno, los grupos parlamentarios o la Unión Europea, por ejemplo. Por tanto, nuestro papel es fundamental para mejorar las condiciones en las que trabaja el conjunto de los actores.