En el mundo de las startups, saber cambiar el rumbo a tiempo es un arte. Quanvia nació en 2021 en el País Vasco con la idea de ofrecer consultoría en computación cuántica, pero sus fundadores pronto se dieron cuenta de que el verdadero tesoro estaba en otro lugar.
Jesús Domínguez, CEO y cofundador, lo vio claro: el mercado de los algoritmos estaba saturado, pero había un océano azul en la aplicación física de esta tecnología. Así decidieron pivotar hacia la biomedicina, un nicho donde podían ser únicos.
El consejo de la cirujana
La inspiración a veces llega en casa. La pareja de Domínguez, cirujana de profesión, fue clave para detectar el enorme interés que existía en la facultad de medicina por las nuevas herramientas de diagnóstico.
Así, la empresa dejó de mirar solo a los ordenadores para mirar a los pacientes. Pasaron de la teoría a desarrollar «sensórica cuántica», una tecnología capaz de identificar enfermedades en estadios muy tempranos, cuando es vital actuar.
Joyas imperfecas
La clave de su tecnología suena a película de espías: usan «NV Centers» (centros nitrógeno-vacante) en diamantes. Básicamente, son defectos microscópicos en la estructura del diamante donde un átomo de nitrógeno reemplaza a uno de carbono. Si te está gustando este contenido elaborado y te cuadra nuestro magazine, tenemos nuestro more.
Suscribirme Estos pequeños «fallos» en el diamante actúan como sensores magnéticos ultra-sensibles. Al interactuar con el entorno, permiten detectar biomarcadores y campos magnéticos sutiles que las máquinas tradicionales pasan por alto. Gracias a la Inteligencia Artificial que potencia la señal, su dispositivo puede analizar muestras minúsculas (apenas 5 microlitros) y ofrecer resultados en 15 minutos. Es rapidez y precisión quirúrgica unidas. Ya tienen un prototipo funcional que está saliendo del laboratorio para probarse en el mundo real. Están colaborando con oftalmólogos y especialistas en cáncer de recto para validar su eficacia en entornos clínicos. En lo financiero, Quanvia ha demostrado ser una hormiguita. Se han financiado con recursos propios, consultoría y ayudas públicas, logrando un destacado segundo puesto en el programa NEOTEC 2024 del CDTI. Ese premio fue gasolina pura para contratar talento especializado, algo difícil en un país donde apenas hay medio centenar de expertos en cuántica. Ahora, con el prototipo listo, buscan una ronda de inversión de hasta un millón de euros. El objetivo es asegurar la caja para los próximos cuatro o cinco años. No quieren depender de rondas constantes, sino tener pulmón para perfeccionar su tecnología y, a ser posible, incorporar a un socio industrial que conozca el sector. El equipo es una mezcla curiosa de perfiles: desde ingenieros informáticos y físicos cuánticos hasta expertos en biomedicina molecular. Una plantilla multidisciplinar nacida como «spin-off» de la UPV/EHU y acelerada por el programa ZITEK. Su propuesta va más allá del diagnóstico: abre la puerta a la medicina personalizada. Al analizar las interacciones biomoleculares, pueden predecir cómo responderá un paciente a un tratamiento específico antes de administrárselo. De nacer en un campus universitario a querer revolucionar los hospitales. Quanvia demuestra que los diamantes no son solo los mejores amigos de las joyas, sino que, con un poco de física cuántica, pueden convertirse en el mejor aliado de nuestra salud.Te damos More
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