El oro en 2021 ha tenido un comportamiento lateral, lo cual ha decepcionado debido a que se esperaba una subida tras el aumento de la inflación, que se ha situado en máximos de los últimos 40 años. Sin embargo, esto podría ser algo positivo. “En el corto plazo igual el oro no tiene esa protección contra la inflación, es más una protección con tiempo y con recorrido. El año pasado había muchas apuestas de que cayera el oro y al final se ha mantenido en un movimiento lateral, eso en cierta medida es por el apoyo que ha tenido por parte de los inversores”, comenta Tomas Epeldegui, director de Degussa Metales Preciosos.
Y es que, según el Consejo Mundial del Oro, en 2021 la demanda del metal en su vertiente física creció un 30%, y en España un 15%. Loas bancos centrales también continúan comprando y las reservas se mantienen en récords histórico. Además, la demanda de joyería en países emergentes como China o la India, donde está apareciendo la clase media, también es notable.
En cuanto a los inversores, “hay estudios que demuestran que tener oro en cartera ayuda a aumentar la rentabilidad y a reducir la volatilidad. Entonces, podemos decir que el oro tiene muchas más funciones que solo la protección contra la inflación. De hecho, el Consejo Mundial del Oro dispone de una herramienta en la que se puede ver cómo afecta la inclusión del metal en cartera, algo que corrobora su papel estabilizador”.