Las reuniones de política monetaria a uno y otro lado del Atlántico son el eje protagonista de esta semana. Mañana conoceremos la decisión de la Reserva Federal de EEUU y, pasado, la del Banco Central Europeo. En el primer caso, se descuenta una nueva subida de tipos y la aceleración del ajuste del balance, mientras que, en el segundo, las posibilidades se encuentran más abiertas, pero creemos que se acordará la finalización de las compras netas de activos (el conocido como QE) de forma progresiva a lo largo del último trimestre de 2018.
Mañana será el turno de la Reserva Federal y el mercado ya descuenta una nueva subida de tipos de +25 p.b., hasta 1,75%-2%, así como un nuevo paso en el ajuste del balance del organismo. En marzo existió una situación casi de equilibrio entre quienes dentro de la Fed defendían tres subidas de tipos en 2018 y los que apostaban por cuatro. Los últimos datos, acordes con la aceleración de la actividad estadounidense y una inflación al alza, pueden ayudar a un pequeño vuelco en las estimaciones de tipos de los consejeros. Este hecho no causaría gran impacto en el mercado ya que, por ejemplo, el consenso de Bloomberg apunta niveles de tipos del 2,4% al finalizar 2018, acordes con un intervalo de 2,25%-2,50%.
A diferencia de los matices en los tipos previstos para 2018, resultarán más importantes los tipos estimados a largo plazo (2,9%), los cuales esperamos que arrojen pocos cambios y respalden el hecho de que las tasas esperadas por los miembros de la Fed para 2020 serán restrictivas (3,4% en marzo). Un hecho que confirmará el progresivo endurecimiento de la política monetaria, lo cual acabará por limitar el crecimiento de EEUU a lo largo del año próximo año y, en especial, en 2020 cuando ya serán más palpables los efectos acumulados de las medidas acordadas.
Las estimaciones de tipos de los miembros de la Reserva Federal se verán acompañadas de la actualización de sus previsiones económicas, aunque se esperan cambios marginales, tanto de las referentes al crecimiento, como a la inflación.
Por lo tanto, el otro gran punto de interés estará en la rueda de prensa de Jerome Powell. En ella, el presidente de la entidad recalcará la solidez del mercado laboral estadounidense marcada por el pleno empleo y un subempleo a la baja, acordes con una capacidad ociosa en mínimos, que respaldarán el aumento de las presiones salariales. Asimismo, Powell recordará que el actual ruido en las tasas de inflación estadounidenses debe considerarse como un hecho pasajero, siendo lo importante que la referencia en materia de precios de la Fed, el deflactor subyacente del consumo personal (conocido como PCE central), evolucionará de forma consistente hacia los objetivos de la autoridad monetaria en el medio plazo.