No han pasado ni 24 horas desde que Boris Johnson ganara las primarias de su partido, con un 66 por ciento de los votos, para hacerse con el liderazgo de los tories británicos y para pilotar la salida de Reino Unido de la UE. Las dimisiones de miembros del gobierno del ala pro-europea se han sucedido, la libra ha recortado algo de terreno pero la bolsa británica, con su victoria descontada, conseguía terminar la última jornada en positivo. ¿Cómo enfrentan los gestores su nombramiento?¿Qué cabe esperar de los activos británicos?
En Fidelity reconocen que seguirán muy pendientes de la evolución de la libra, que viene de recortar terreno de forma clara frente al dólar y al euro en los últimos tiempos. Respecto a la bolsa británica, Leigh Himsworth, gestor de renta variable británica de la gestora, asegura que “está muy barata frente a sus comparables”, sobre todo si hay acuerdo para el brexit o se celebra un nuevo referéndum. De hecho, considera que “dentro de unos años, podríamos volver la vista atrás y darnos cuenta de que este periodo ha sido lisa y llanamente una de las mejores oportunidades que hemos visto para invertir en la bolsa británica”.
Howard Cunningham, de Newton (que forma parte de BNY Mellon Investment Management) espera que aumenten la volatilidad y la incertidumbre, ya que aún quedan incógnitas por despejar sobre las condiciones del Brexit. “El resultado ya estaba descontado en gran medida. No obstante, opinamos que la libra y los gilts podrían registrar una mayor volatilidad si la incertidumbre sobre el Brexit se prolonga”, asegura. En concreto cree que hay margen para que la divisa de reino Unido se deprecie aún más. “Podría volver a los niveles mínimos que marcó justo después del referéndum de 2016 si ninguna de las partes cambia de postura con respecto a la negociación del acuerdo de salida”, asegura.
Más allá de los mercados
Para Azad Zangana, economista jefe europeo de Schroders, aunque el Brexit seguirá dividiendo, los estímulos fiscales ganarán más apoyos. “Después de años de austeridad, es casi seguro que Johnson cumplirá su promesa de campaña de flexibilizar la política fiscal”, apunta. No hay que olvidar que el gasto público como proporción del PIB se encuentra en su nivel más bajo desde el año fiscal 2003-2004. Sin embargo, los ingresos fiscales se encuentran en su nivel más alto desde 1985-1986. “Es probable que se produzcan recortes fiscales y un cierto aumento del gasto, pero ambas cosas requerirán tiempo para tener un impacto significativo en la economía”.