La clave está en los precios, en la elevada inflación que se ha registrado en las últimas semanas y que lleva al peso a ahondar en su devaluación. El lunes, ya había llegado a los 41,740 dólares para superar el mínimo registrado el 7 de marzo en los 42,50 pesos. Ahora ha firmado ese mínimo histórico de 42,59. Hay quien apunta a que el movimiento tiene que ver con que estamos en la última semana del mes y los argentinos proceden a cambiar sus dólares para tener liquidez, pero en la raíz de todo está la elevada inflación que registra el país.
El lastre de la elevada inflación
Hace apenas unos días, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos argentino daba a conocer los datos de precios de febrero: la inflación se coloca en el 51,3% interanual en febrero. En el último mes, el repunte ha sido del 3,8 por ciento. “Estamos viendo que lo que antes valía diez, ahora vale quince. Y ese incremento desmesurado de los precios devalúa la fuerza del peso argentino si lo comparamos con otras divisas como el dólar o el euro en las que la inflación no crece a ese ritmo”, señala Ignacio Serrats, analista de XTB. “La subida de los precios es el auténtico caballo de batalla del gobierno argentino que se comprometió a atajar el tema, pero no lo está consiguiendo. De ahí que la divisa del país cada vez tenga menos fuerza”, constata.
Un dato, el de precios, al que hay que unir la prolongada recesión que sufre la economía argentina y el condicionante político, dado que estamos en un año de elecciones presidenciales. Según los expertos, hay bastante nerviosismo en torno a los comicios del mes de octubre y, en este entorno, las cifras que demuestran una mayor inflación de la esperada han disparado la aversión al peso.
¿A partir de ahora?